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Flora en el Jardín del Real en Valencia, también conocido como Jardín de los Viveros
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Image by Antonio Marín Segovia
JARDINES DEL REAL – JARDINES DE VIVEROS

SAN PÍO V, s/n
46010 VALENCIA
Teléfono: 96.352.54.78 Ext.4304
HORARIO: Todos los días de 8:00 horas a la puesta de sol.

OBSERVACIONES: Entrada gratuita.

PARQUE DE TRÁFICO: Grupos, colegios, etc. concertar cita en el teléfono y fax 96.146.17.52..
TREN (Recorre Viveros): De lunes a domingo de 11:00 a 14:30 y de 16:00 a 20:00 horas, teléfono: 619.76.30.10.

HISTORIA:
El preclaro abolengo histórico de este parque, su extensión y cuidada jardinería, y la misma relativa profusión de monumentos escultóricos o de otro tipo que realzan su entorno, lo convierten en el más notable de la ciudad.

Además del extenso jardín, existía ya en el siglo XV una importante colección zoológica, precedente por tanto del parque zoológico instalado hasta el mes de julio de 2007 en los mismos viveros municipales. Esta otra denominación con que se conoce a los Jardines del Real procede de la huerta del Vivel, por la laguna o vivero que los regaba, pero se viene utilizando en realidad desde que en 1903 este parque fue donado al ayuntamiento para plantel o viveros de árboles. Anteriormente había pertenecido a la Diputación Provincial, organismo al que había sido cedida la propiedad de los Jardines del Real por el Real Patrimonio en 1869. Su utilización como vivero está documentada ya en 1560, fecha en que Felipe II dispuso le fuesen remitidos de la Almaciga del Real de Valencia infinidad de naranjos y limoneros así como más de cuatro mil plantas florales para embellecimiento de los jardines de su Palacio de Aranjuez.

En 1810, y con motivo de la guerra de la independencia, el Palacio del Real fue enteramente derribado por presuntas razones estratégicas, salvándose de su grandiosa fábrica tan sólo algún fragmento de artesonado que se conserva en el Archivo del Reino. Hasta esa fecha fue residencia oficial de los virreyes, primero, y de los capitanes generales después. En 1814 el capitán general de Valencia, don Francisco Javier Elio, ordenó amontonar los escombros del derribado palacio real y formó con ellos dos pequeños montículos que rodeó de macizos sustentantes, sombreados de arbusto y de flores. Este es el vestigio más antiguo de los actuales jardines que, destinados a jardín de aclimatación y escuela de agricultura durante el siglo pasado, desde principios de este han ido siendo progresivamente hermoseados con andenes, emparrados, fuentes, macizos, umbráculos, cenadores, bancos revestidos de "manisetes", adornos, estatuas, etcétera.

En los últimos años se han realizado importantes obras de ampliación y mejora, ganándose muchas hectáreas de terreno por la zona norte al propio tiempo que el sector llamado de la "rosaleda" había sido objeto de una importante transformación, adaptándolo al tipo de jardín paisajístico tapizado de césped.

Del numero grupo de estatuas destaca el de las cuatro estaciones encarnadas por las figuras mitológicas de Venus, Diana, Apolo y Cronos, labradas en mármol blanco por el escultor barroco Genovés Jacobo Ponazanelli y que, como otras suyas instaladas en la glorieta, proceden del huerto del canónigo Pontons. No lejos de donde se sitúan aquellas estatuas, junto a la gran jaula de pájaros construida en 1933, se alza la estatua de Flora, también de mármol blanco y similares características a las anteriores.

Sobre el solar de su sector más antiguo se levantaba la quinta de recreo Omunya llamada Rahal, mandada construir en el siglo XI por el Rey Moro Abd Al-Aziz, y que Don Jaime el conquistador amplió y transformó en Alcázar Regio. En este palacio, luego llamado del Real, reedificado en tiempos de Pedro IV, se alojaron Juan I, Martín El Humano, Alfonso el Magnánimo y su esposa la reina Doña María, entre otros monarcas, para quienes fue una de sus residencias favoritas; circunstancialmente se alojaron también en este palacio Carlos I, Felipe II y Felipe III, en cuyas bodas con Margarita de Austria sirvió de marco admirable.

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Al otro lado del anden central y sirviendo de fondo a un clásico parterre se erige la bella estatua de mármol titulada "despertar" firmada por Julio Benlloch en 1916, avalora el entorno de esta estimable escultura la poética alberca y la pérgola en hemiciclo sostenida por veinte columnas jónicas.

Junto a uno de los declives de las "montañitas de Elio" alzase sobre sencillo pedestal decorado con las armas de Valencia y el "Rat Penat", en bronce, el busto de Constanti Llombart (Carmelo Navarro Llombart), su autor fue el laureado poeta Ramón Andrés Cabrelles, fervoroso "Ratpenatista", y la fecha de su inauguración, julio e 1928, lleva la siguiente inscripción: "Tot s’ho mereix Valencia. Per a Valencia tot. Fon son lema".

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Junto a uno de los declives de las "montañitas de Elio" alzase sobre sencillo pedestal decorado con las armas de Valencia y el "Rat Penat", en bronce, el busto de Constanti Llombart (Carmelo Navarro Llombart), su autor fue el laureado poeta Ramón Andrés Cabrelles, fervoroso "Ratpenatista", y la fecha de su inauguración, julio e 1928, lleva la siguiente inscripción: "Tot s’ho mereix Valencia. Per a Valencia tot. Fon son lema".

No lejos, en una de las encrucijadas de los andenes, se halla una fontana-surtidor decorada con un busto de la Dama de Elche que reproduce en versión algo libre el original del Museo Arqueológico Nacional.

Ya próximo la puerta principal de los viveros se halla emplazado el monumento dedicado al canónigo Don Roque Chabas. El busto en piedra descansa sobre un pedestal en forma de columna de corte jónico sobre cuyo fuste estriado realzan sus gráciles siluetas en relieve tres vestales de cuerpo entero, sosteniendo la central una cartela con la dedicatoria "Valencia a su historiador D. Roque Chabas", y las otras dos con un libro y un medallón, alegorías, tal vez, de la historia y la arqueología, ciencias a las que consagró su vida el docto archivero de la Catedral valentina. Tan interesante monumento es obra de José Arnal y fue inaugurado el día 18 de mayo de 1929.

Del mismo Arnal, y no lejos del anterior monumento, pero al otro lado del paseo central, se alza el monumento dedicado al poeta Vicente W. Querol, inaugurado el 27 de julio de 1932. El monumento levantado sobre una alberca, está constituido por el busto de bronce del inspirado poeta valenciano, encima del correspondiente pedestal de piedra, sirviendo de fondo un alto basamento sobre el que estriban, semigenuflexas, las figuras alegóricas, en piedra, de la poesía, tañendo una cítara, y el trabajo, cuya mano derecha descansa sobre un pesado martillo. La parte posterior de este frontispicio se decora con un bajorrelieve en el que se representa una ninfa con paloma e unfolio, símbolo tal vez de la constancia.

Cerca de este monumento, y en otra de las encrucijadas de los andenes, se halla un kiosco habilitado como capilla en cuyo interior aparece la imagen de San Fiacre, patrón de los jardineros, escultura en madera tallada por la gubia de José Esteve Edo, cuya suave policromía mate armoniza con la estilización de sus rasgos.

En la explanada llamada de la "Rosaleda", limitada por la frondosa arboleda de los paseos, la verja exterior, el jardín neoclásico del Museo de Bellas Artes y el estanque-cascada, contrata sobre el verde césped y la exuberante nota colorista de las flores, el bronce de las dos "mozas del cántaro" de Salvador Octavio Vicent, de un clasicismo muy "mediterráneo", y el también desnudo femenino de José Esteve Edo, escultura recostada sobre el césped y que es un estudio anatómico de gran fuerza plástica.

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Frente a la entrada del jardín neoclásico del Museo de Bellas Artes ennoblece tan bella perspectiva la fuente de mármol rosa y gris procedente del monasterio de Valldigna, constituida por una taza de bonito perfil, plato con cuatro caños en forma de mascarones y un pináculo-surtidor decorado en su base con otras tantas cabezas de monstruos marinos. Sobre este remate se lee la fecha 1835 y "Valldigna".

Franquea el vecino jardín neoclásico del Museo la portada procedente de la antigua colegiata de san Bartolomé, de estilo barroco "aplastado". Consta de dos cuerpos, figurando en el entablamento un corazón en relieve atravesado por dos flechas y el año 1687. Dicho entablamento estriba sobre dos modillones y sustenta a su vez una hornacina con venera en la que se halla la imagen de San Bartolomé; en los extremos de este entablamento aparecen dos obeliscos. Sobre el pavimento de canto rodado en el que se asienta esta portada, figura la fecha 1952, año en que fue reconstruida.

En el propio jardín, poblado de cipreses y laureles y adornado con setos de recortado boj y mirto, se halla reconstruida la señorial portada plateresca del Palacio de los Duques de Mandas, facilitada al efecto por el Museo, su propietario, trasladada desde su antiguo emplazamiento de la calle de Avellanas. Son muy característicos de esta portada los dos tenantes con clavas, popularmente llamados "porrots" que flanquean, a uno y otro lado, el timbre heráldico de los duques. Las columnas estriadas, los medallones de las enjutas y los adornos y relieves del arco de medio punto ejemplifican uno de los detalles arquitectónicos más puros del estilo renacentista en Valencia.

A poco metros de distancia se halla otra portada señorial procedente del derribado Palacio de los Condes de Alcudia o de los Moroder, en la plaza de Tetuan y que acusa, por su estilo, ser de mediados del siglo XVIII.

Al otro lado del edificio del restaurante "Viveros", construido por el arquitecto Luis Gay Ramos y cuyo salón-comedor principal se decora con unos murales de "monjales" (derrado), permanece "in situ" la alquería de Canet, construcción muy representativa y en buen estado de conservación, de la arquitectura rural valenciana.

No lejos de este bello paraje se encuentra dos de las mejores estatuas de uso jardines del real, ambas de José Capuz, la titulada "Ídolo" y "desnudo de mujer" también hay que hacer mención estacada del "Diógenes" de Virgilio Sanchis y de la escultura titulada "El baño", de Ramón Mateu.

Rebasando ya la avenida recayente al paseo de Blasco Ibáñez existen también otros monumentos más o menos recientes. Así el dedicado, por la Asociación Valenciana de sordomudos, "al ilustre benedictino español Fray Pedro Ponce de León (1520-1584), inventor del método oral para la enseñanza del sordomudo", como así reza la inscripción grabada sobre el pedestal en que descansa el busto de dicho religioso, fundido en bronce por Octavio Vicent e inaugurado el 25 de mayo de 1951.

A la entrada del parque infantil se halla el monumento dedicado a Walt Disney, que reproduce una de las más conocidas creaciones de este dibujante cinematográfico de fama universal, al parecer nacido en aguas españolas, obra del escultor valenciano Vicente Rodilla. La fecha de su dedicación, marzo de 1968.

En terrenos de la nueva ampliación de los viveros se sitúa el monumento dedicado al franciscano P. Fullana, insigne filólogo de la lengua valenciana, cuyo busto en bronce, obra de Rafael de Orellano, fue ofrecido por el Grupo D’Acció Valencianista el 11 de noviembre de 1978.

Cerraba la perspectiva de esta ampliación, por el lado norte, el colosal pabellón municipal de la Feria de Julio que, inaugurado en 1926 para su emplazamiento cada año en la Alameda, fue reaprovechado ahora como instalación permanente para conciertos. Su diseño se debe al decorador Carlos cortina y se componía de tes cuerpos de planta circular e independiente, unidos por cuatro entrepaños de cristal policromado, conjunto que apeaba sobre una terraza o plataforma de 14 por 33 metros, sostenida por pilastras, y a la que daban acceso dos escalinatas dispuestas en sentido longitudinal. Los citados tres cuerpos se cubrían por sendas cúpulas algo peraltadas, ligeramente mayor la central, que alcanzaba una altura de 23 metros y un diámetro de 14. Toda esta complicada máquina era de madera y fácilmente desmontable no pudiendo disimular el gusto "revival" y algo decadente de la época en que se construyó.

En terrenos de la propia explanada se han reconstruido dos típicas barracas valencianas, rodeadas ex profeso de un retazo de huerta oportunamente plantado en su entorno.

Circunda el extenso recinto de los Jardines del Real una sobria verja de hierro forjado sostenida por zócalo y pilares, de piedra o ladrillo, todos rematados por bellos pináculos de piedra. La parte primitiva de verja fue trasladada en 1926 del jardín de la glorieta, a donde se había instalado en 1860. El tramo de la portada principal más suntuoso, posee un fuerte carácter romántico. Citando a Sarthou hagamos constar que en los viveros municipales se han aclimatado una colección extraordinaria de begonias, cactus, claveles y otras especies florales; quentias, ficus, araucarias, pinsapos, cipreses, helechos, agraves, nopales, azaleas, rododendros, cocos, dracenas, extralixis, colocasias, paudanes, palmeras, mauritanicas, plátanos americanos, etcétera.

www.valencia.es/ayuntamiento/Infociudad_accesible.nsf/vDo…

Jardín de Viveros – Valencia
todo para bodas,
Image by Antonio Marín Segovia
JARDINES DEL REAL – JARDINES DE VIVEROS

SAN PÍO V, s/n

46010 VALENCIA

Teléfono: 96.352.54.78 Ext.4304

HORARIO: Todos los días de 8:00 horas a la puesta de sol.

OBSERVACIONES: Entrada gratuita.

PARQUE DE TRÁFICO: Grupos, colegios, etc. concertar cita en el teléfono y fax 96.146.17.52.

TREN (Recorre Viveros): De lunes a domingo de 11:00 a 14:30 y de 16:00 a 20:00 horas, teléfono: 619.76.30.10.

HISTORIA:

El preclaro abolengo histórico de este parque, su extensión y cuidada jardinería, y la misma relativa profusión de monumentos escultóricos o de otro tipo que realzan su entorno, lo convierten en el más notable de la ciudad.

Además del extenso jardín, existía ya en el siglo XV una importante colección zoológica, precedente por tanto del parque zoológico instalado hasta el mes de julio de 2007 en los mismos viveros municipales. Esta otra denominación con que se conoce a los Jardines del Real procede de la huerta del Vivel, por la laguna o vivero que los regaba, pero se viene utilizando en realidad desde que en 1903 este parque fue donado al ayuntamiento para plantel o viveros de árboles. Anteriormente había pertenecido a la Diputación Provincial, organismo al que había sido cedida la propiedad de los Jardines del Real por el Real Patrimonio en 1869. Su utilización como vivero está documentada ya en 1560, fecha en que Felipe II dispuso le fuesen remitidos de la Almaciga del Real de Valencia infinidad de naranjos y limoneros así como más de cuatro mil plantas florales para embellecimiento de los jardines de su Palacio de Aranjuez.

En 1810, y con motivo de la guerra de la independencia, el Palacio del Real fue enteramente derribado por presuntas razones estratégicas, salvándose de su grandiosa fábrica tan sólo algún fragmento de artesonado que se conserva en el Archivo del Reino. Hasta esa fecha fue residencia oficial de los virreyes, primero, y de los capitanes generales después. En 1814 el capitán general de Valencia, don Francisco Javier Elio, ordenó amontonar los escombros del derribado palacio real y formó con ellos dos pequeños montículos que rodeó de macizos sustentantes, sombreados de arbusto y de flores. Este es el vestigio más antiguo de los actuales jardines que, destinados a jardín de aclimatación y escuela de agricultura durante el siglo pasado, desde principios de este han ido siendo progresivamente hermoseados con andenes, emparrados, fuentes, macizos, umbráculos, cenadores, bancos revestidos de "manisetes", adornos, estatuas, etcétera.

En los últimos años se han realizado importantes obras de ampliación y mejora, ganándose muchas hectáreas de terreno por la zona norte al propio tiempo que el sector llamado de la "rosaleda" había sido objeto de una importante transformación, adaptándolo al tipo de jardín paisajístico tapizado de césped.

Del numero grupo de estatuas destaca el de las cuatro estaciones encarnadas por las figuras mitológicas de Venus, Diana, Apolo y Cronos, labradas en mármol blanco por el escultor barroco Genovés Jacobo Ponazanelli y que, como otras suyas instaladas en la glorieta, proceden del huerto del canónigo Pontons. No lejos de donde se sitúan aquellas estatuas, junto a la gran jaula de pájaros construida en 1933, se alza la estatua de Flora, también de mármol blanco y similares características a las anteriores.

Sobre el solar de su sector más antiguo se levantaba la quinta de recreo Omunya llamada Rahal, mandada construir en el siglo XI por el Rey Moro Abd Al-Aziz, y que Don Jaime el conquistador amplió y transformó en Alcázar Regio. En este palacio, luego llamado del Real, reedificado en tiempos de Pedro IV, se alojaron Juan I, Martín El Humano, Alfonso el Magnánimo y su esposa la reina Doña María, entre otros monarcas, para quienes fue una de sus residencias favoritas; circunstancialmente se alojaron también en este palacio Carlos I, Felipe II y Felipe III, en cuyas bodas con Margarita de Austria sirvió de marco admirable.

Al otro lado del anden central y sirviendo de fondo a un clásico parterre se erige la bella estatua de mármol titulada "despertar" firmada por Julio Benlloch en 1916, avalora el entorno de esta estimable escultura la poética alberca y la pérgola en hemiciclo sostenida por veinte columnas jónicas.

Junto a uno de los declives de las "montañitas de Elio" alzase sobre sencillo pedestal decorado con las armas de Valencia y el "Rat Penat", en bronce, el busto de Constanti Llombart (Carmelo Navarro Llombart), su autor fue el laureado poeta Ramón Andrés Cabrelles, fervoroso "Ratpenatista", y la fecha de su inauguración, julio e 1928, lleva la siguiente inscripción: "Tot s’ho mereix Valencia. Per a Valencia tot. Fon son lema".

Junto a uno de los declives de las "montañitas de Elio" alzase sobre sencillo pedestal decorado con las armas de Valencia y el "Rat Penat", en bronce, el busto de Constanti Llombart (Carmelo Navarro Llombart), su autor fue el laureado poeta Ramón Andrés Cabrelles, fervoroso "Ratpenatista", y la fecha de su inauguración, julio e 1928, lleva la siguiente inscripción: "Tot s’ho mereix Valencia. Per a Valencia tot. Fon son lema".

No lejos, en una de las encrucijadas de los andenes, se halla una fontana-surtidor decorada con un busto de la Dama de Elche que reproduce en versión algo libre el original del Museo Arqueológico Nacional.

Ya próximo la puerta principal de los viveros se halla emplazado el monumento dedicado al canónigo Don Roque Chabas. El busto en piedra descansa sobre un pedestal en forma de columna de corte jónico sobre cuyo fuste estriado realzan sus gráciles siluetas en relieve tres vestales de cuerpo entero, sosteniendo la central una cartela con la dedicatoria "Valencia a su historiador D. Roque Chabas", y las otras dos con un libro y un medallón, alegorías, tal vez, de la historia y la arqueología, ciencias a las que consagró su vida el docto archivero de la Catedral valentina. Tan interesante monumento es obra de José Arnal y fue inaugurado el día 18 de mayo de 1929.

Del mismo Arnal, y no lejos del anterior monumento, pero al otro lado del paseo central, se alza el monumento dedicado al poeta Vicente W. Querol, inaugurado el 27 de julio de 1932. El monumento levantado sobre una alberca, está constituido por el busto de bronce del inspirado poeta valenciano, encima del correspondiente pedestal de piedra, sirviendo de fondo un alto basamento sobre el que estriban, semigenuflexas, las figuras alegóricas, en piedra, de la poesía, tañendo una cítara, y el trabajo, cuya mano derecha descansa sobre un pesado martillo. La parte posterior de este frontispicio se decora con un bajorrelieve en el que se representa una ninfa con paloma e unfolio, símbolo tal vez de la constancia.

Cerca de este monumento, y en otra de las encrucijadas de los andenes, se halla un kiosco habilitado como capilla en cuyo interior aparece la imagen de San Fiacre, patrón de los jardineros, escultura en madera tallada por la gubia de José Esteve Edo, cuya suave policromía mate armoniza con la estilización de sus rasgos.

En la explanada llamada de la "Rosaleda", limitada por la frondosa arboleda de los paseos, la verja exterior, el jardín neoclásico del Museo de Bellas Artes y el estanque-cascada, contrata sobre el verde césped y la exuberante nota colorista de las flores, el bronce de las dos "mozas del cántaro" de Salvador Octavio Vicent, de un clasicismo muy "mediterráneo", y el también desnudo femenino de José Esteve Edo, escultura recostada sobre el césped y que es un estudio anatómico de gran fuerza plástica.

Frente a la entrada del jardín neoclásico del Museo de Bellas Artes ennoblece tan bella perspectiva la fuente de mármol rosa y gris procedente del monasterio de Valldigna, constituida por una taza de bonito perfil, plato con cuatro caños en forma de mascarones y un pináculo-surtidor decorado en su base con otras tantas cabezas de monstruos marinos. Sobre este remate se lee la fecha 1835 y "Valldigna".

Franquea el vecino jardín neoclásico del Museo la portada procedente de la antigua colegiata de san Bartolomé, de estilo barroco "aplastado". Consta de dos cuerpos, figurando en el entablamento un corazón en relieve atravesado por dos flechas y el año 1687. Dicho entablamento estriba sobre dos modillones y sustenta a su vez una hornacina con venera en la que se halla la imagen de San Bartolomé; en los extremos de este entablamento aparecen dos obeliscos. Sobre el pavimento de canto rodado en el que se asienta esta portada, figura la fecha 1952, año en que fue reconstruida.

En el propio jardín, poblado de cipreses y laureles y adornado con setos de recortado boj y mirto, se halla reconstruida la señorial portada plateresca del Palacio de los Duques de Mandas, facilitada al efecto por el Museo, su propietario, trasladada desde su antiguo emplazamiento de la calle de Avellanas. Son muy característicos de esta portada los dos tenantes con clavas, popularmente llamados "porrots" que flanquean, a uno y otro lado, el timbre heráldico de los duques. Las columnas estriadas, los medallones de las enjutas y los adornos y relieves del arco de medio punto ejemplifican uno de los detalles arquitectónicos más puros del estilo renacentista en Valencia.

A poco metros de distancia se halla otra portada señorial procedente del derribado Palacio de los Condes de Alcudia o de los Moroder, en la plaza de Tetuan y que acusa, por su estilo, ser de mediados del siglo XVIII.

Al otro lado del edificio del restaurante "Viveros", construido por el arquitecto Luis Gay Ramos y cuyo salón-comedor principal se decora con unos murales de "monjales" (derrado), permanece "in situ" la alquería de Canet, construcción muy representativa y en buen estado de conservación, de la arquitectura rural valenciana.

No lejos de este bello paraje se encuentra dos de las mejores estatuas de uso jardines del real, ambas de José Capuz, la titulada "Ídolo" y "desnudo de mujer" también hay que hacer mención estacada del "Diógenes" de Virgilio Sanchis y de la escultura titulada "El baño", de Ramón Mateu.

Rebasando ya la avenida recayente al paseo de Blasco Ibáñez existen también otros monumentos más o menos recientes. Así el dedicado, por la Asociación Valenciana de sordomudos, "al ilustre benedictino español Fray Pedro Ponce de León (1520-1584), inventor del método oral para la enseñanza del sordomudo", como así reza la inscripción grabada sobre el pedestal en que descansa el busto de dicho religioso, fundido en bronce por Octavio Vicent e inaugurado el 25 de mayo de 1951.

A la entrada del parque infantil se halla el monumento dedicado a Walt Disney, que reproduce una de las más conocidas creaciones de este dibujante cinematográfico de fama universal, al parecer nacido en aguas españolas, obra del escultor valenciano Vicente Rodilla. La fecha de su dedicación, marzo de 1968.

En terrenos de la nueva ampliación de los viveros se sitúa el monumento dedicado al franciscano P. Fullana, insigne filólogo de la lengua valenciana, cuyo busto en bronce, obra de Rafael de Orellano, fue ofrecido por el Grupo D’Acció Valencianista el 11 de noviembre de 1978.

Cerraba la perspectiva de esta ampliación, por el lado norte, el colosal pabellón municipal de la Feria de Julio que, inaugurado en 1926 para su emplazamiento cada año en la Alameda, fue reaprovechado ahora como instalación permanente para conciertos. Su diseño se debe al decorador Carlos cortina y se componía de tes cuerpos de planta circular e independiente, unidos por cuatro entrepaños de cristal policromado, conjunto que apeaba sobre una terraza o plataforma de 14 por 33 metros, sostenida por pilastras, y a la que daban acceso dos escalinatas dispuestas en sentido longitudinal. Los citados tres cuerpos se cubrían por sendas cúpulas algo peraltadas, ligeramente mayor la central, que alcanzaba una altura de 23 metros y un diámetro de 14. Toda esta complicada máquina era de madera y fácilmente desmontable no pudiendo disimular el gusto "revival" y algo decadente de la época en que se construyó.

En terrenos de la propia explanada se han reconstruido dos típicas barracas valencianas, rodeadas ex profeso de un retazo de huerta oportunamente plantado en su entorno.

Circunda el extenso recinto de los Jardines del Real una sobria verja de hierro forjado sostenida por zócalo y pilares, de piedra o ladrillo, todos rematados por bellos pináculos de piedra. La parte primitiva de verja fue trasladada en 1926 del jardín de la glorieta, a donde se había instalado en 1860. El tramo de la portada principal más suntuoso, posee un fuerte carácter romántico. Citando a Sarthou hagamos constar que en los viveros municipales se han aclimatado una colección extraordinaria de begonias, cactus, claveles y otras especies florales; quentias, ficus, araucarias, pinsapos, cipreses, helechos, agraves, nopales, azaleas, rododendros, cocos, dracenas, extralixis, colocasias, paudanes, palmeras, mauritanicas, plátanos americanos, etcétera.