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Higuera en la Casa Museo del genial artista César Manrique en Lanzarote – Fundación César Manrique
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Image by Antonio Marín Segovia
25 años sin César Manrique

25 años han pasado ya desde aquel mes de marzo de 1992 en que César Manrique abría de par en par en Taro de Tahíche, Lanzarote, su Fundación, llamada a convertirse, a través de la proyección de su obra artística, en difusora de un mensaje de respeto y convivencia con los valores naturales del territorio insular.

“Crear con absoluta libertad, sin miedos ni recetas, conforta el alma y abre un camino a la alegría de vivir”. La frase acuñada por César Manrique se convertiría en un principio sobre la forma de entender el arte de este lanzaroteño que asombró al mundo con sus creaciones llenas de color, luz, movimiento y vida; la vida que irradiaba con el pincel y los bocetos de esculturas en la soledad de su estudio, o con un altavoz a pie de playa liderando una protesta ecologista. Capaz de construir un oasis tropical donde había un basurero, plantar árboles con las raíces apuntando al cielo o convertir cinco burbujas volcánicas en su propia casa, Manrique fue un artista único. Él inventó el diálogo entre el arte y la isla, entre la genialidad y el volcán.

Encasillarlo en alguna de las facetas artísticas en las que destacó sería minimizar su talento. Fue pintor, escultor, arquitecto, decorador, pero, sobre todo, un líder, un faro capaz de visionar las amenazas urbanísticas que se cernían sobre un Archipiélago que a mediados de los años 60 empezaba a descollar como destino turístico internacional. Con él nació el concepto de desarrollo sostenible. “No podré entender nunca que las autoridades no hayan tenido la suficiente visión de futuro para darse cuenta que había que parar y programar una industria inteligente del turismo que no diera pie a la especulación caótica que se extiende por todas las islas”, espetó a la cara de las primeras autoridades del Archipiélago tras recibir, en 1988, el Premio Teide de Oro.

Los políticos le respetaban y le temían. Sabían que lo que decía César iba a misa y su parroquia se multiplicaba con el paso de los días, lo que acrecentó su proyección icónica. Declaró la guerra a los especuladores, a los que llamaba abiertamente “asesinos del pensamiento”. Pero su mensaje se dirigía a todos los estratos sociales y apuntaba, incluso, a las raíces de uno de los defectos que ha arrastrado históricamente esta tierra, su baja autoestima: “Los canarios nunca han tenido conciencia exacta del gran lujo que significa vivir en estas islas, con este clima, con esta flora, con estos paisajes increíbles”. Él, probablemente, la descubrió en uno de los parajes que marcó su infancia, la playa de Famara, donde siendo un niño daba rienda suelta a su imaginación. Allí, entre las olas y los alisios encontraba la precoz inspiración y construía espectaculares esculturas de mujeres desnudas. La crisálida del genio eclosionaba entre la arena del volcán.

“CREO EN LO QUE SIENTO Y POR ESO DIGO LAS COSAS QUE SIENTO”

“Es muy fuerte el influjo de esta tierra. La singularidad natural, física y cultural de Canarias ha influido poderosamente en mi personalidad y en mi arte”, le confesó a Carmelo Rivero, hoy director de DIARIO DE AVISOS, en una entrevista que publicó El País en septiembre de 1991, justo un año antes de su muerte. En ella, César admitía que las Islas, sus islas, “son más irreales que el continente, y quienes vivimos aquí somos fruto de una experiencia vital limitada por el mar, que nos lleva a mirarnos hacia adentro”. Estaba convencido de que el paisaje volcánico de Lanzarote era único en el mundo y lo defendía a capa y espada, sin pelos en la lengua: “Yo siempre digo la verdad para que se corrijan los errores y se mentalice la opinión pública”.

En el centro de la diana de sus críticas, además de los políticos, a los que reprendía con vehemencia, estaban los constructores que buscaban hacer dinero fácil. “Estoy en contra de los especuladores que sólo piensan en forrarse llenando sus bolsillos; creo en lo que siento y por eso digo las cosas que siento, y con Canarias se está cometiendo una tremenda injusticia”. Sus dardos siguen teniendo hoy, casi tres decenios después, plena vigencia: “La corrupción ha existido siempre. Lo que me preocupa es que la política termine siendo un campo reservado a personas dispuestas a enriquecerse; aun así, sigo creyendo en las personas honestas y dispuestas a trabajar con amor para los suyos”.

“Cuando me quedaba en su casa, por las mañanas, lo veía salir al volcán descalzo caminando sobre el picón. César era naturaleza, pura naturaleza”, lo describió, tan gráficamente, Pepe Dámaso, artista y amigo personal. Manrique predicaba con el ejemplo y al despuntar el sol se mimetizaba con el paisaje, al que entraba de puntillas. Mimaba la naturaleza. Su curiosidad no tenía límites y ejemplos nunca faltaron. “Me confesó que estando en Nueva York, en los años 60, se fijó en los parabrisas cóncavos de los coches, y en eso se inspiró para proyectar después el Mirador del Río, esos grandes ojos que avistan La Graciosa y los islotes de Chinijo”, reveló Francisco Galante, profesor de Historia del Arte de la Universidad de La Laguna.

“Era un artista comprometido con su tierra. Tenía una mirada intelectual universal, solía decir que se consideraba ciudadano del mundo, pero sin perder de vista sus Islas Canarias”, resumió una de las personas que le conoció de cerca, José Juan Ramírez, presidente de la Fundación que lleva el nombre del genio y activista conejero. Su padre, Pepín Ramírez, que fue presidente del Cabildo, compartió complicidad y sueños de grandeza con Manrique. Ambos pactaron hacer en Lanzarote “algo único en el mundo”. “Fue una persona con mucha intuición y visión de futuro, se convirtió en una referencia social. Cuando él luchaba era, en parte, incomprendido y el tiempo tristemente le ha dado la razón, viendo el deterioro ambiental que sufre Canarias”.

EL ‘FANTASMA’ DE CÉSAR

José Saramago, Premio Nobel de Literatura, se enamoró de Lanzarote, como César. Su llegada a la isla de la utopía se produjo en 1993 (allí se quedaría 17 años, hasta el último de sus días), apenas unos meses después de la muerte de Manrique. Fue como si el artista entregara el testigo de su mensaje a un relevista de talla mundial. “Yo no creo que haya fantasmas, porque si los fantasmas existieran, el fantasma de César Manrique estaría ahora por Lanzarote dando un tirón de orejas a los políticos de Lanzarote, a los empresarios de Lanzarote y a los ciudadanos de Lanzarote, que están dejando la isla perderse. Esto es lo que vería el fantasma de César Manrique”, manifestó el escritor de Azinhaga.

Manrique trasladó su personalidad dinámica y entusiasta a su obra, a la que dotó de un gran sentido de la proporción, de la belleza y de la verdad. Su etapa neoyorquina le permitió entrar en contacto con el arte pop, movimiento que acabó por plasmar en sus pinturas y esculturas. Su obra pública destacó por su vitalidad y originalidad. Entre su legado destacan Los Jameos del Agua, un espacio único dentro de un tubo volcánico sin coronación; el Jardín de Cactus, una arquitectura orgánica fusionada con el entorno; el citado Mirador del Río, al borde de los escarpados acantilados del macizo de Famara; la Casa Museo del Campesino, una gran escultura monumental y un conjunto de edificios que recrean las viviendas tradicionales del agricultor conejero; el Lago Martiánez del Puerto de la Cruz, un recinto de grandes piscinas con islotes y piedras volcánicas integradas; el Mirador de la Peña, en El Hierro, con una impresionante panorámica sobre el Valle del Golfo; el de Palmarejo, en La Gomera, con vistas al imponente Valle Gran Rey; el Parque Marítimo de Santa Cruz, su gran proyecto para la capital tinerfeña para regenerar parte de su litoral; y la remodelación de Playa Jardín, en el Puerto de la Cruz.

Su contribución artística al entorno natural fue reconocida dentro y fuera de las Islas. Entre otras distinciones, recibió el Premio Mundial de Ecología y Turismo (1978), la Medalla de Oro de Bellas Artes (1980), el Premio Canarias de Bellas Artes (1989) y tres galardones europeos: dos en Alemania y uno en Holanda. Su labor fue decisiva para que Lanzarote fuera declarada por la Unesco en 1993 Reserva Mundial de la Biosfera.

César se fue antes de tiempo. Mucho antes. Con 73 años y en uno de sus momentos de mayor capacidad creativa, la muerte salió a su encuentro cuando abandonaba su Fundación, en Taro de Tahíche (Teguise), que había sido inaugurada seis meses antes. El reloj marcaba las dos de la tarde del 25 de septiembre de 1992. “Recuerdo que la noche anterior, lo que son las cosas de la vida, cuando salíamos de su estudio en Arrecife, César me comentó que se encontraba realmente muy feliz y muy tranquilo. Él estaba sentado encima de su coche y me dijo que hacía mucho tiempo que no sentía la tranquilidad que tenía en aquel momento”, desveló José Juan Ramírez a Carmelo Rivero en el programa Punto de Vista, de Televisión Canaria. Horas después, su jaguar colisionaba aparatosamente con un jeep en un cruce.

La isla se quedó en silencio y la tristeza se apoderó de todo. El traslado de sus restos desde Arrecife a Haría fue la mayor muestra de dolor que jamás se recuerda en Lanzarote. Al paso del coche fúnebre la gente lloraba, aplaudía, y lanzaba flores. Entonces cobró todo el valor una de sus célebres frases: “He sido un hombre libre y feliz; no hay destino más hermoso”.

LA FUNDACIÓN: EL GUARDIÁN DEL ESPÍRITU DE CÉSAR

El próximo 27 de marzo se cumplirán 25 años de la inauguración de la Fundación César Manrique, una institución que vela por mantener vivo el espíritu del artista. Su portavoz, Alfredo Díaz, subraya la profunda huella que ha dejado el pintor y escultor en su doble vertiente, la artística y la de activista. “Su etapa puramente estética dio paso a una segunda, la del compromiso ético, donde el territorio, entendido como valor patrimonial natural, era su gran piedra angular”, señaló. “Cuando en los años 80 ve que el modelo por el que él apuesta, respetuoso con el patrimonio natural y cultural de Lanzarote sin renunciar al progreso, comienza a deteriorarse, aparece otro César: el que tiene que ver con esa defensa a ultranza del territorio, que es capaz de estar codo con codo con movimientos ecologistas o con cualquier sensibilidad que defienda el sentido común. César se convierte entonces en un referente no sólo para Canarias. Su discurso tiene un carácter tan abierto que sirve para cualquier lugar del planeta”.

Las bodas de plata de la Fundación coinciden con la cuenta atrás para la aprobación de la Ley del Suelo en Canarias, una medida que en Taro de Tahíche se considera un “ataque frontal” a lo que defendió Manrique. “Si sale adelante en los términos que plantea el Gobierno de Canarias, nos va a llevar a ese desarrollismo absurdo y temerario que nos ha conducido a la ruina, por más que se afanen en decir que Canarias ha progresado mucho en los últimos años; bueno fuera que no”, manifestó Díaz. A su juicio, “el coste que tenemos que pagar desde el punto de vista medioambiental por este desarrollismo exacerbado que traerá la Ley del Suelo es absolutamente lamentable”.

JUAN ALFREDO AMIGÓ: “ÉL VEÍA BELLEZA DONDE LOS DEMÁS NO VEÍAMOS NADA”

El destino quiso que Juan Alfredo Amigó, uno de los mejores amigos que tuvo Manrique en su vida (se refería a él y a su familia como “mi familia chicharrera”) conociera al pintor un 25 de septiembre de 1967, justo el mismo día en que moriría 25 años después. “Nuestra amistad duró 25 años, cero días y cero horas”, recalca. “Mucha gente me decía: con él debe ser complicadísimo trabajar porque tiene que ser un maniático y muy exigente, y te puedo decir que estuve un cuarto de siglo trabajando codo con codo y jamás tuvimos el más mínimo problema, ni jamás se mostró iracundo. Él era por encima de todo sincero”, recuerda uno de sus más estrechos colaboradores. Amigó, ingeniero de caminos, destaca tres aspectos de Manrique que lo convertían en una persona única: “su enorme sensibilidad con la naturaleza, su capacidad para imaginar lo que nadie era capaz y su facultad para ver belleza donde los demás no veíamos nada”. En su memoria guarda un carrusel de anécdotas que reflejan la personalidad del genio conejero. Entre todas destaca una que vivió en primera persona y que ocurrió durante la construcción del Lago Martiánez, en el Puerto de la Cruz. “Una vez vino el ministro Sánchez Bello, franquista, a visitar las obras de las piscinas y César lo cogió, lo medio empujó, lo sentó sobre unas jardineras de geranios y le dijo: ‘Mira tú la mierda esta que has permitido aquí en el Puerto de la Cruz, dejando construir en primera línea y tapando todas las vistas’ . Ese era César, hablaba con un ministro igual que con cualquier otra persona. Pero los políticos le respetaban”.

Juan Carlos Mateu

Fuente: DIARIO DE AVISOS

Lanzarote, un paraíso en peligro

“La suma de todos los individuos es lo que realmente producirá resultados. Cuando una amplia mayoría de la población sea consciente de la fragilidad y equilibro del todo, seremos capaces de revertir la destrucción que hemos puesto en marcha.”

César Manrique

“Para mí, era el lugar más bello de la tierra. Y me di cuenta de que, si ellos eran capaces de verlo a través de mis ojos, entonces pensarían igual que yo”

César Manrique

“En los viajes la cultura se nos brinda de una manera fácil y natural, pero hay un fenómeno que tenemos la obligación de difundir que es sencillamente enseñar a VER ya que el hombre tiene una infinita capacidad de adaptación y de información, para que pueda sentir el enorme gozo del análisis en la totalidad de las cosas y no pasarse la vida mirando sin enterarse por no saber ver”.

César Manrique

“Vivimos tan corto espacio de tiempo sobre este planeta que cada uno de nuestros pasos debe estar encaminado a construir más y más el espacio soñado de la utopía. Construyámoslo conjuntamente: es la única manera de hacerlo posible.”

César Manrique

“Tenemos que recoger y aprender de nuestro propio medio para crear, sin tener que partir de ninguna idea establecida. Ésta ha sido la razón fundamental que ha reforzado la personalidad de Lanzarote. No tenemos que copiar a nadie. Que vengan a copiarnos.”

César Manrique

“Debemos evitar la destrucción de cada muro viejo, de cada distribución, de cada vivienda en donde el tiempo haya dejado rastro histórico. Su desaparición borraría para siempre un pasado lleno de sentido y de sabiduría aprendida por experiencia de siglos en observación y necesidad de su clima, de su latitud, de su viento, de su luz y de un increíble paisaje que determinaban un resultado de maneras de hacer, que no se puede improvisar en un corto espacio de tiempo.”

César Manrique

“Crear con absoluta libertad, sin miedos ni recetas, conforta el alma y abre un camino a la alegría de vivir”.

César Manrique

Palacete del Jardín Monforte de Valencia (28 enero 2012)
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Image by Antonio Marín Segovia
Los denunciantes del muro del jardín de Monforte discrepan de la reforma

Cercle Obert critica que las esculturas no cuentan con letreros explicativos y que no se ha recuperado la entrada original del enclave

MARIA BONILLO -LEVANTE-EMV – VALENCIA

Tan sólo un día después de su apertura, la plataforma Cercle Obert de Benicalap, impulsora de la denuncia al concejal de Urbanismo Jorge Bellver por presunta prevaricación en la construcción de un aparcamiento pegado al Jardín de Monforte, considera que las obras que se han llevado a cabo en este histórico enclave y que han costado 1,3 millones de euros del Plan Zapatero son «insuficientes e incompletas».

Los trabajos han durado más de quince meses «y se han hecho con mucho cariño, con un equipo de documentalistas que han respetado al máximo el diseño original del jardín», explicó a Levante-EMV Lourdes Bernal, concejala de Parques y Jardines. Sin embargo, para Cercle Obert, existen varios aspectos que se tenían que haber tenido en cuenta en el polémico proyecto de rehabilitación del histórico enclave.

El principal punto que no ha gustado a esta asociación cultural es la zona de ingreso al jardín romántico. «Continua sin hacerse desde el palacete, su entrada original», exponen desde el colectivo. De este modo, el visitante entra por la cancela de hierro y no por el edificio donde se ofician bodas civiles. «Lo primero que se ve es la horrorosa caseta de los aperos, donde guardan el material los jardineros del recinto», apostillan.

A este respecto, Bernal explicó que jardín y palacete son elementos distintos. El primero depende de su concejalía, mientras que el otro lo hace del departamento de bodas y no siempre están abiertos en el mismo horario, por lo que la entrada al jardín se efectua por otra parte. Cercle obert critica que de este modo no se hace una «lectura del jardín tal y como fue concebido» y no se ven los dos leones que flanquean la escalera de acceso al edificio.

Otro de los aspectos denunciados por esta entidad es de carácter didáctico. «Los carteles informativos brillan por su ausencia en todo el jardín. Aquellos que no hayan estado al corriente de la excavaciones arqueológicas que se han realizado no sabrán ni distinguirlas ni entenderlas», expusieron desde la plataforma. Y es que durante el proceso de recuperación de la vegetación y arquitectura de este espacio declarado Bien de Interés Cultural (BIC) se han hallado restos del antiguo Palacio de Ripalda.

Visita «a ciegas»

Tampoco hay ningún plano del recinto que indique el lugar donde se encuentran las esculturas y mucho menos su nombre, autor o significado. El jardín consta además de árboles centenarios y especies botánicas de gran interés, así como fuentes y surtidores. «El visitante hace un recorrido a ciegas, sin ningún tipo de orientación, explicación o itinerario sugerido», critican desde Cercle Obert.

La responsable de Parques y Jardines reconoció que, aunque las obras del jardín ya están finalizadas, «todavía se puede hacer mucho más» para mejorar el lugar. Así, está dispuesta a reunirse con Cercle Obert o con quien tenga ideas que aportar para perfeccionar «uno de los jardines más bonitos de la ciudad», según sus palabras. También avanzó a este diario que la delegación contempla la posibilidad de hacer visitas guiadas por el jardín así como colgar en la página web un recorrido virtual por las instalaciones del enclave trazado en el siglo XIX.

Cercle Obert se hace eco de otras posibles deficiencias, como la presencia de los árboles pegados al polémico muro «y que tantos problemas de humedad estaban dando». Según la plataforma, continuan en su sitio y «la deformación exterior es visible en el propio muro», elemento que el ayuntamiento quiso derribar para sustituirlo por una verja de hierro y a la que esta entidad se opuso frontalmente por alterar el orden histórico del jardín.

Hablan también de «baños públicos cerrados con cadena», pero lo cierto es que, como confirmó la concejala Bernal, que esos baños son de uso del personal de la Fundación de Parques y Jardines y por tanto, los únicos baños públicos del lugar se encuentran dentro del palacete, que la mayoría de veces se encuentra cerrado si no está acogiendo una boda. A la entidad le preocupa también la «escasez» de cámaras de vigilancia. «El jardín es muy grande y resulta demasiado fácil realizar actos vandálicos», sentencian.

www.levante-emv.com/valencia/2012/04/23/denunciantes-muro…

Sesión de Fotos
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Image by Plumerio Pipichas
Encuentro con un fotógrafo de bodas, con ideas heterodoxas.

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Wedding photographer with an heterodox approach

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