Cementerio General de Valencia

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Cementerio General de Valencia
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Image by Antonio Marín Segovia
Desde la conquista cristiana de la ciudad de Valencia a los musulmanes, los difuntos eran enterrados en los alrededores de las parroquias. Así nacieron los cementerios parroquiales, cada parroquia o iglesia tenía su propio cementerio y en ella eran enterrados los difuntos que pertenecían a la citada parroquia. Igualmente cada convento o monasterio disponía de su propio cementerio aunque estos normalmente se encontraban en el interior de los muros del convento.

Mediante una Real Orden expedida por el rey Carlos III en 3 de Abril de 1787, se mandó que a partir de entonces los difuntos fueran enterrados en cementerios generales alejados de la ciudad, ya que se consideraba y no le faltaba razón que la costumbre de enterrar a los muertos en el interior de la ciudad era antihigiénico e insalubre.

No será hasta principios del siglo XIX cuando la real orden se cumpla en nuestra ciudad, los terrenos de los cementerios parroquiales son vendidos y con el producto de la venta se construye el Cementerio General, entonces alejado de la ciudad en el conocido como Camino Viejo de Picassent.

La obra fue realizada entre 1805 y 1807 por el arquitecto municipal Cristóbal Sales, en colaboración con el también arquitecto Manuel Blasco. Fue inaugurado el 7 de junio de 1807. Originalmente se componía de una planta cuadrangular en cuyo testero se situaba la capilla. En la actualidad con la constante ampliación del cementerio esta capilla ha quedado prácticamente en el centro de la superficie. La misma se encuentra bajo el patronazgo de la Virgen de los Desamparados.

El sistema de enterramiento al principio se hacia en fosas comunes, pero bien pronto se empezaron a construir nichos, considerándose este sistema como el más idóneo para economizar espacio e individualizar al difunto para que pudiera ser recordado por sus familiares.

A mediados del siglo XIX comenzaron a construirse los primeros panteones por parte de la burguesía y nobleza local. Los primeros en ser construidos fueron los de la familia Romero, marqueses de San Juan (1848), familia Dotrés (1851) y la familia White-LLano en 1853.

El cementerio general siempre ha estado en constante ampliación debido sobre todo al constante incremento de la población en la ciudad. Todos los ciudadanos eran enterrados en este cementerio y en el caso de gente adinerada estos se hacían enterrar en panteones sólo al alcance de las gentes más pudientes. Los mismos eran realizados por grandes arquitectos o escultores de la época, lo que ha motivado que hoy día el cementerio general sea un referente cultural muy importante. Parte del cementerio puede ser visitado como referente museístico en el conocido como Museo del Silencio, donde se hace un recorrido por los panteones y tumbas más importantes por su carácter monumental o artístico, así como por los personajes que en el cementerio están enterrados, pongamos por ejemplo Vicente Blasco Ibáñez.

En contadas ocasiones el régimen de enterramientos sufría modificaciones, así en los casos de grandes epidemias y guerras, los difuntos eran enterrados en fosas comunes. Huelga decir que la fosa más conflictiva ya que no ha sido completamente investigada es la que se realizó en la Guerra Civil Española y posterior represión. Para recordar estas grandes hecatombes se han levantado diversos monumentos conmemorativos, destacando el dedicado a los muertos del cólera del siglo XIX, realizado en 1891 por el arquitecto Antonio Ferrer y un segundo monolito conmemorativo, levantado en honor a los muertos de la Guerra Civil de ambos bandos.

En 1988 se inauguró el Crematorio Municipal, anexo a las tapias del Cementerio General y fuera de sus muros, pero formando parte del mismo. Es obra del arquitecto Fernando Romeu. En el año 2000, un poco separado del cementerio, el arquitecto Jordi Pinyol construyó el actual Tanatoio Municipal.

El cementerio general está dividido por secciones, algunas de ellas con claras particularidades como son las secciones conocidas como Cementerio Civil y Cementerio Islámico, aunque en el primer caso tal distinción es irrelevante en la actualidad, pues los difuntos son enterrados en nichos por orden de llegada con independencia de sus creencias religiosas.

Destacan algunas lápidas, panteones o tumbas con claras alusiones ideológicas, personales, religiosas o sentimentales, así podemos ver una tumba con claras alusiones masónicas, al representar la imagen del " ojo que todo lo ve" en el interior de un circulo. Más común es la representación de ángeles en distintas actitudes o posiciones, así el ángel de la muerte es enviado por Dios para acompañar al difunto en su largo viaje. También puede encontrarse en algunas tumbas la estrella de David, clara referencia a enterramientos de personas de religión judía.

En la mayoría de las veces la tumba alcanza la categoría de monumento con la incorporación de elementos arquitectónicos y escultóricos. Otros más sencillos pero tétricos, como esa mano que parece querer agarrarse a la vida. Muy habitual es la presencia de las mascotas a los pies de su dueño y las más habituales de representar la efigie del difunto. A veces el recuerdo del difunto toma caracteres monumentales como es el caso de Alfredo Calderón situado en el cementerio civil, obra realizada en 1908 por el escultor Francisco Paredes García.

Los pórticos Los pórticos Una de las secciones más emblemáticas es la conocida como "Los Pórticos", espacio rodeado en todo su perímetro por un pórtico sustentado por más de 170 columnas de orden dórico, construido hacia 1871 en estilo neoclásico.

Tumbas memorables dignas de ser visitadas por distintos motivos son: la del cantante Nino Bravo, el filántropo José Rodrigo Botet, el pintor Joaquín Sorolla, el escritor Vicente Blasco Ibáñez, el compositor Maximiliano Thous, el torero Manuel Granero Valls fallecido en 1922 a consecuencia de una cornada siendo el autor de la obra el escultor José Arnal García. También conocidos son Felix Pizcueta, la cantante Lucrecia Bori o la tumba de Amparo Meliá esposa del fundador del socialismo español Pablo Iglesias.

También el elenco de personajes famosos o curiosos pueden encontrarse en nichos: así destacamos el del último inquisidor que tuvo la ciudad de Valencia antes de su disolución, don Nicolás Rodríguez Laso (1747-1820) y como no el celebrado Vicente Blasco Ibáñez que se encuentra en un nicho en el conocido como Cementerio Civil. También encontramos la tumba del pintor valenciano Genaro Lahuerta.

Panteones famosos, artísticos o curiosos:

Familia Moroder Panteón de la familia Moroder de 1907, panteón de estilo modernista y con esculturas de Mariano Benlliure. Destaca la figura desnuda del ángel realizada en mármol blanco que abre la puerta de bronce del panteón. En la parte superior dos figuras desconsoladas ocultan el rostro, mientras sujetan el Santísimo Sacramento. La inscripción del frontal dice: "Velad porque no sabéis el día ni la hora de la muerte".

Joaquín Sorolla Joaquín Sorolla Panteón de Joaquín Sorolla Bastida (1863-1923) pintor valenciano universal. Un feretro de mármol con un sencillo escudo de la ciudad; en la base una corona de laurel y en su centro un nombre: SOROLLA

Panteón de la familia Pau Construido todo él en mármol. Sobre un basamento se alza un feretro mientras un ángel permanece pensativo y apoyado en él, en su mano sujeta una corona de flores.

Panteón familia Risueño Ortiz Panteón familia Risueño Ortiz Panteón de la familia Risueño Ortiz, de 1909, arquitecto Vicente Sancho, escultor José Carreras. El ángel apocalíptico toca la trompeta y varios difuntos se aprestan a salir de la tumba para ser juzgados. Es uno de los panteones más tétricos de todos el cementerio.

Real Panteón de la familia de los Marqueses de Jura Real, obra del arquitecto Antonio Martorell, de estilo neogótico realizado en 1886. Ostenta el escudo de armas sobre el dintel de la puerta.

Panteón de la familia Romero (Juan Bautista Romero Conches, marqués de San Juan). De 1846, está considerado el primer panteón y por lo tanto el más antiguo de todos los construidos en el cementerio. Destaca por un gran obelisco de tradición clásica. Realizado por el arquitecto Sebastián Monleón y el escultor Antonio Mazo.

Panteón de la familia Dotrés Erigido en memoria de Virgnia Dotrés Guix muerta en 1851 a los quince años de edad. El panteón levantado en 1853 por el arquitecto italiano Vivelli Benedetto Santo Verini, adopta la forma de un templo griego clásico.

Panteón familia Goerlich-Miquel

Panteón Marqués de Sotelo Panteón Marqués de Sotelo Panteón del Marqués de Sotelo obra del arquitecto Luis Matoses Rico. Carlos Sousa Álvarez de Toledo, marqués de Sotelo (1862-1937), fue alcalde de la ciudad de Valencia entre 1927 y 1930. Las esculturas son obra de Alfonso Gabino Pariente (1894-1975) realizadas en 1940.

Panteón del Marqués de Campo (José Campo y Pérez )

Panteón de Caro (Capital General Ventura Caro). Este panteón y el anterior del Marqués de Campo se encuentran adosados al exterior de la capilla ya que ambos prohombres participaron en la financiación y construcción de la capilla del cementerio.

Panteón de la familia Giner realizado en mármol y con esculturas de Vicente Navarro.

Panteón de Ángel Cristo: Un sepulcro curioso es el del domador de circo Ángel Cristo realizado por el arquitecto Juan José Ferrer Gila con esculturas de Ramón de Soto. Inacabado y además los restos de Ángel Cristo están en Madrid y no en Valencia. Este panteón simula una carpa de circo; sobre la entrada se encuentra el Ángel de la Muerte realizado en bronce y a ambos lados de la puerta dos leones también en bronce.

Panteón de la familia Puig Luna Este panteón destaca por la presencia de la gran cruz tallada por el escultor Rafael Rubio Rosell en 1921 y por los frisos esculpidos en los laterales de los sepulcros y en la base de la cruz obra del escultor Luis Bolinches Compañ también en 1921.

La entrada principal al cementerio se realiza a través de un vestíbulo cerrado por una reja realizada en 1898 por el arquitecto José Manuel Cortina. Por una avenida recta se accede hasta la capilla que queda enfrentada con la puerta principal. En la parte superior de la reja y también realizada en hierro podemos ver la figura del búho, animal emblemático de la noche. El cementerio dispone de otras varias entradas, consideradas todas ellas como secundarias.

En el vestíbulo nos encontramos con una campana fundida en 1877 y con la inscripción Jesús, María y José. Esta campana servía en su época para avisar a los guardianes de la presencia de un entierro caso de encontrarse el cementerio cerrado o para avisarles de que alguien se había quedado encerrado en su interior. Hoy naturalmente esta campana esta fuera de uso.

En el interior del vestíbulo podemos encontrar dos inscripciones:

La primera dice: "Este cementerio general fue construido según proyecto del arquitecto municipal Cristóbal Sales, en colaboración con el también arquitecto y académico Manuel Blasco. Las obras comenzaron en julio de 1805 y concluyeron en 1807, inaugurándose la mañana del domingo 7 de junio. Un año después de esta apertura se alzaron los primeros ochenta nichos. 1 de noviembre de 2008. En conmemoración de sus 200 años de existencia. Excmo. Ajuntament de Valencia.

La segunda dice: Ni los más ostentosos panteones -ricamente decorados con intrincados relieves, junto a las sencillas lápidas de inscripciones anónimas borradas por la erosión del olvido- trazan un desacuerdo ante el fin de la vida. Esta diferenciación está concebida por lo que quedan . . el oro se convierte en ceniza, los nombres desconocidos se remarcan y la guadaña, convertida en símbolo, recuerda la esencial igualdad. Rafael Solaz

Traspasado el vestíbulo enfrente nuestro queda el paseo central que lleva directamente a la capilla del cementerio. Realizada en ladrillo, en lo alto de la capilla podemos ver la imagen de la Virgen de los Desamparados, colocada en este lugar en 1960. Por debajo de la escultura una inscripción con las letras D.O.M, inscripción latina que quiere decir DEO OPTIMO MAXIMO y cuya traducción podría ser "Para el más grande y mejor Dios" expresión que la religión católica se ha apropiado de la mitología romana.

En el interior de la capilla podemos encontrar a ambos lados dos criptas, son las conocidas como Cripta de los Venerables y Cripta de los Regidores, en esta última eran enterrados los regidores de la ciudad de Valencia entre 1816 y 1969.

Y desde aquí alrededor de la capilla e irregularmente cuadriculado por secciones, se alzan los distintos nichos, sepulturas y panteones que forman el Cementerio General de Valencia. A destacar en la parte alta de una de las tramadas de nichos, la ubicación del osario o lugar donde son guardados los huesos de los difuntos una vez sacados de su lugar de descanso al haber caducado los derechos de enterramiento.

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